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reverdeceme

Mi glande mi pene, tu clítoris tu vagina.

Mi “ah” al verte ayer, tu “mi ah” al sentirme mirándote.

Nuestro “ah” en la díada del amor erótico trascendente que busco lograr contigo. 

El lingam es una representación del falo, a veces denominado linga. Proviene de una raíz sánscrita que también significa signo o símbolo significativo.  El lingam representa al dios hindú Shiva en casi todos los casos de la iconografía hindú.  La etimología de la palabra yoni es vagina, también significa receptáculo o continente.  La palabra yoni tiene muchos significados en sánscrito, tal cual: fuente, origen y guarida.  Curiosamente, la palabra yoni proviene de la misma raíz que la palabra yoga (unión divina). La representación del yoni comunmente significa una deidad femenina o diosa, en particular Shakti, la amante de Shiva y está implícita en la representación del lingam.

Shiva es uno de los tres principales dioses del panteón hindú. Los otros dos son Vishnu y Brahma.  Shiva es el dios de la destrucción renovadora, purificadora, de quienes son ignorantes y de lo que es impuro.  También puede ser una fuerza infinitamente beneficiosa ya que a menudo elimina avidya, el velo de la ignorancia que produce sufrimiento. Shiva es el dios de la sabiduría y ayuda a los renunciantes que desean trascender el samsara (mundo del sufrimiento) y alcanzar la salvación del nirvana (extinción del karma o condicionamiento).

Shiva no es un dios omnipotente sin su opuesto.  Su homólogo femenino, Shakti, a veces se atribuye a diferentes diosas.  A veces, a Kali, a Parvati, que a veces es su esposa, pero más comúnmente a Devi, que es un amplio término que significa Diosa madre, y que incluye todas las diosas. Esta variación de la atribución de las Shakti viene de las diferentes ramas del pensamiento hindú.  Se cree que Shiva es impotente sin Shakti. 

En el Saundaryalahari se escribe: "Sólo cuando Shiva está unida con Shakti significa que tienen el poder de crear." 

Shiva es la fuente del pensamiento, está inmerso en la conciencia nirguna, informe, que no tiene forma.  Esta conciencia se convierte en saguna, con forma, cuando Shakti se une con Shiva.  Así pues durante la cópula, Shakti dispone en el yoni de la mujer su energía, al recibir el intangible poder de Shiva, erectando el lingam del hombre.

Complementos:

El shivaismo es una forma de práctica y doctrina espiritual no dual que se originó en la India.  Los shivaistas creen que la creación entera es una expresión de la divinidad consciente y no es diferente de esa divinidad que llaman Shiva (y su consorte Shakti adecuada en la noción de díada). Porque él es simultáneamente el creador y la creación, Shiva es inmanente y al mismo tiempo trascendente. Este concepto es diferente a muchas tradiciones religiosas semitas. En esas tradiciones, Dios es diferente de su creación y es únicamente trascendente, o “más arriba” de ella. Como en todas las denominaciones hinduistas, el shivaismo reconoce la existencia de muchas otras deidades, pero las consideran meras expresiones del Ente Supremo, Shiva. Este tipo de creencia se llama el teísmo monista: el universo es una mónada o conciencia única que se expresa dualisticamente, pero fundamentalmente, es Uno: Shiva.

El shivaismo es una denominación muy profunda, dedicada y mística del hinduismo. Como es una religión con una perspectiva muy amplia, el shivaismo abarca sistemas filosóficos, rituales devocionales, leyendas, misticismo y varias prácticas de yoga

Los shivaistas creen que Shiva trasciende en una particular forma y sus devotos lo veneran en un altar con la forma de un lingam en su yoni, lo que simboliza la creación del universo. (La imagen es de un altar milenario de la India).

Shiva también es venerado como la manifestación antropomórfica de Nataraja, el bailador divino que anima al universo y lo destruye cada muchos millones de años. También es Dakshinā-murti, la forma que espera una recompensa espiritual y Vairabha, que blande el tri-śūla, un tridente de deseo, acción y sabiduría. 

En el tantrismo, los adeptos a la unión tántrica utilizan la sexualidad como un medio para lograr la liberación trascendente y es por eso que las imágenes de la lingam y el yoni son realistas.  El Tantra nunca ha sido una práctica corriente, ni principal del hinduismo, sino un movimiento en que algunas personas se entregan a estas prácticas con carácter religioso.

El Tantra se centra en el concepto de la unión de Shiva y Shakti, o la unión del lingam y el yoni.  Esta unión puede ser tomada literal o simbólicamente. Dentro de la filosofía tántrica la sexualidad es vista como una poderosa actividad de unión y ésta se considera inherente a la energía creadora que sostiene el universo.  En el ritual tántrico se trata de aprovechar y utilizar esta energía, como una forma de liberación espiritual, así como un medio para lograr beneficios mundanos como la riqueza y la capacidad sobrenatural que sirvan a los adeptos a multiplicar su acción espiritual con los demás seres.  La unión sexual se utiliza en algunas tradiciones como un método para despertar este poder y aprovecharlo. Algunos pueden encontrar las imágenes eróticas de un asceta como contradictorias.  Los ideales de un asceta son típicamente los de la moderación y la negación de la comodidad.  No obstante, el tántrico ve el sexo como una cura para el deseo irreflexivo. La razón de la utilización de prácticas sexuales como vía yóguica implica eliminar el conflicto moral, ético o religioso entre el comportamiento sexual y el comportamiento ascético, equiparándolos. Así el uso de la sexualidad es un recurso trascendente en el yoga tantra.  En las historias de Shiva se lo presenta teniendo una codicia insaciable, que se sofoca al participar en la unión con Shakti de una forma controlada.  La solución para la actividad de Shiva es la de satisfacerse en la sexualidad, en lugar de imponerse la castidad. 

El hombre y la mujer -hacen protagonizando el rito tántrico- que lingam y yoni puedan unirse en una sexualidad que no se consume por el acto sexual y utilizan su poder (el de la unión de Shiva y Shakti) en una  transformación divinizante de los practicantes.  

Mi ser amado, en definitiva, tú has hecho de mi pene un lingam divino y muy popular. En boca de multitudes has puesto tu verbo diciéndome (diciéndonos): ¡te erecté! A continuación de tus mil: te erecté, yo te he rendido tributo de amor paciente orando: “mi clítoris”, queriendo por ello decir que tu clítoris es mío.

Ahora he puesto en mi bitácora, estas líneas de texto relativas al sustento latente a mi propuesta amorosa erótica y pasional. Obviamente, quiero que tú y yo seamos esa díada, Shiva y Shakti.

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