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reverdeceme

encontrarnos reencontrarnos
Que mi deseada hembra, mujer divina, me encuentre aquí. Pródigo de intuición, ella pueda orientarse de sexo, de clítoris, a reunirme sin que yo se lo diga... con mis recuerdos que acá quedan y que ella nunca vio.

Mi deseada hembra no es "una yegua" como ésta, aunque me apasiona con visos de naturaleza impulsiva; primitivos deseos, sentimientos de eternidad (hoy jueves 9 de noviembre, 2006, se lo murmuré) expectativa de sublime amor.

De ojos dorados, iris color de miel. Ella, mi bella, apasionante, furiosa como dragona en celo! Qué amor inspira, qué ardor del alma promueve! Qué tan gran orgullo atesora simplemente, riesgosamente, a veces trágica reprochándose su entrega sin límites, pero con sentimiento de haber cumplido deber; porque promesa hecha, se mantiene generosamente, frente a todos, entendida de verdad, justamente. Es deber: ligar. Es tentación (quizá solo por ver el efecto): traicionar.

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