Blogia
reverdeceme

Ayer viernes hacia las 18:30 nos vimos después de tantos días. Se te veía tan gracil, esbelta y hasta elegante, con tu trajecito acorde al día caluroso.

De repente te sentí como tantas veces antes, me di vuelta y te vi mirándome, en la esquina diagonal a la parada de Colonia y Rondeau, rodeada por dos compañeras.

Nos miramos y me sentí muy alegre y muy alejado.

Solo guardé una muy marcada y profunda emoción en el centro del pecho, que, sin verbo ni energía radiante, me hizo sentir el pecho umbrío y hundido con forma de tajo profundo igual al sexo femenino.

Quedé sin palabras tuyas -ya no me resonaban como siempre- anonadado por la distancia personal a la que me has recluído.

 

 

0 comentarios